Bebe y Calla, Juan Carlos Escudier
(…) La circunstancias no son mucho más favorables para aquellos que han acabado sus estudios universitarios, hablan varios idiomas, han forrado sus paredes de cursos de postgrado y se han lanzado a la búsqueda de empleo. Excepcionalmente retratados en un reportaje publicado por el diario El PaÃs en octubre de 2005, se les conoce desde entonces como los ‘mileuristas’, la generación de los mil euros al mes. La nueva clase social no ahorra, comparte piso de alquiler y no se plantea tener unos hijos que no podrÃa mantener. Son los pobres más instruidos de la historia.
Entre los ‘mileuristas’ es común desempeñar trabajos que poco o nada tienen que ver con sus estudios y que sus contratos sean temporales. Muchos de ellos creen imposible formar una familia como la de sus padres. Viven al dÃa. Algunos siguen estudiando eternamente…
Nuestros entrañables liberales tienden a explicar de manera muy particular algunos de estos acontecimientos. Las revueltas en Francia son, a su entender, pataletas de niños ociosos y de unos sindicatos holgazanes que querrÃan perpetuar la maldita jornada de 35 horas semanales. Para ellos, el CPE (contrato de primer empleo, Francia) es un tÃmido paso en la desregulación de un modelo laboral anquilosado y repleto de privilegios. En España ya no reclaman el despido libre –porque ya existe- sino abaratarlo, y defienden, lógicamente, la libertad de los empresarios para contratar por un dÃa o por diez, que mejor es eso que nada para un parado, ya sea joven o viejo. Como los liberales suelen ser muy liberales confÃan el trabajo de sus hijos al libre mercado, esto es, colocarles en las empresas de otros amigos liberales, en la suya propia o montarles directamente el negocio, porque los chicos están muy preparados, que para eso han ido a estudiar fueran tres o cuatro master. ¿Mil euros? Pero de qué vas…
Asà que si nuestros jóvenes se quejan es de vicio. Que trabajen como lo hicimos nosotros, que pidan, si pueden, hipotecas de 50 años –que son las que están ahora de moda- para comprarse el apartamento de 50 metros cuadrados de sus sueños, que recen para que todavÃa haya pensiones cuando se jubilen y que sean felices. ¿Y el botellón? No jodas, que lo ponen todo perdido y es muy malo para la salud.



